GLS dispone de un sistema de clasificación automática basado en cintas transportadoras. Esto hace que algunos envíos debido al tamaño o al embalaje externo de los paquetes no puedan circular correctamente.

En los hubs y delegaciones GLS se clasifican y escanean manualmente estos envíos como “fuera de normas”, lo que conlleva un recargo.

Se incluyen, entre otros:

• Sacos, neumáticos, rollos, bobinas de tela, frascos, cubos de plásticos, cajas de madera.

• Paquetes con piezas que sobresalen.

Para más información, contacta con tu agencia GLS o bien a través del formulario «Consulta sobre un envío«.